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sábado, 7 de octubre de 2017

EL Mito de Aracne.

 Diferentes bordadoras, hilanderas, tejedoras y encajeras son nombradas por Homero en sus poemas la Ilíada y la Odisea. Muchas diosas ocupaban su tiempo en este tipo de labores, habitualmente de acepción femenina, aunque no ha sido siempre así. En ocasiones, el propósito de su pasatiempo no consistía en la satisfacción de lograr un producto artesanal, sino que, a veces, era entendido como una expresión de paciencia, de dedicación, o incluso, tratando de retorcer la historia y llegar a un objetivo en concreto, manipulando al resto de actores de dicha historia.

 Uno de los personajes mitológicos más conocidos que realizara trabajos textiles fue Penélope. Hasta veinte años estuvo deshaciendo por la noche el avance del día en el sudario para Laertes, evitando así aceptar a ningún pretendiente, y esperando a que su amado Ulises regresara de la Guerra de Troya. Por eso, se le considera un símbolo de la fidelidad conyugal.





 Por el contrario, poco se sabe de la que consiguió ser reconocida como la mejor bordadora y tejedora de la ciudad de Hipepa: Aracne.
 Aracne era hija de Idmón de Colofón, conocido por teñir de púrpura lanas llegadas de Tiro.






El exceso de alabanzas por sus labores llevó a Aracne a creer que poseía una destreza para tejer y bordar incluso superior a la de la propia Atenea, diosa de la guerra, de las artes y de la habilidad, de la sabiduría y de la artesanía, entre otros saberes.

 Atenea, según la mitología griega, adorada como Minerva en la mitología romana, recibió el comentario como una auténtica ofensa a su deidad, se disfrazó de anciana e intentó que la tejedora reconociera su inferioridad. Pero lejos de ser así, Aracne propuso una demostración de las artes de cada una, incluso tras saber de la verdadera identidad de su oponente.

 El tapiz que tejió Atenea representaba cómo ella misma había vencido a Poseidón, hecho que le valió para ser la patrona de la ciudad de Atenas. Aracne, por su parte, mostró en su bordado una veintena de infidelidades de los dioses, entre ellas, las de Zeus, padre de Atenea. La perfección de este trabajo fue reconocida hasta por la misma Atenea, pero lo expresado en él levantó su furia, destruyendo tapiz y telar. Fue cuando Aracne se dio cuenta del fallo que había cometido e intentó ahorcarse. 

 Según Ovidio, la fábula concluye cuando Atenea salva a Aracne de su muerte, pero la condena a ser una araña, obligada a tejer el resto de su existencia, como medio para conservar esa existencia... al igual que las arañas utilizan la tela que tejen para obtener el alimento.


Bordado alegórico, trabajado por Cristina
Ideas de realización: Naty Ramírez.

 Siempre había pensado que yo era Penélope, dulce y paciente, con el hilo deslizándose suave entre mis dedos, perfectamente peinada y suspirando, mientras espero a que mi Ulises vuelva de su guerra. Sin embargo, hoy estoy convencida de que soy Aracne, que busco desesperada un hilo, ansío moldearlo y girarlo, entrelazarlo y cruzarlo... porque necesito coser, tejer, tricotar, bordar o flecar para mantenerme viva...



jueves, 20 de julio de 2017

Mi Vainica se llama Elena.

 No recuerdo quién me llevó hasta aquel grupo de Facebook. Si pudiera recordar, no sabe lo agradecida que le estoy. En Artesanas del bolillo convivimos en igual tono principiantes, maestros y proveedores de materiales. Enseñamos nuestros mundillos, opinamos de los trabajos de los demás, resolvemos los problemas que nuestra pasión nos quiera presentar, quedamos en los encuentros y adquirimos materiales. Un día, como una pregunta más, Ana Isabel Madrigal, maestra de bolillos, comentó que si alguien sabía hacer Vainicas...

 El resultado fue la creación de un nuevo grupo de Facebook llamado Caprichos de Vainicas, capitaneado por Elena, o, lo que es lo mismo, Caprichos de Bolillos. Actualmente, este grupo se compone de más de 4.600 miembros.
 Caprichos de Bolillos se presenta como un blog en el que se pueden admirar y adquirir labores de bolillos con un alto grado de perfección. Ligas para novias, cojines de alianza, pañuelos de comunión y una extensa variedad de tocados para celebraciones son algunos de los testigos de la destreza y el tiempo que Elena administra en su taller. En las fotografías que expone se puede comprobar la capacidad que ostenta, ya que no le frena la dificultad del patrón, llegando a realizar motivos tan complicados como las hojas de guipur en una reproducción milimétrica.
 Su dominio en este arte se puede comprobar también en su canal de Youtube, del mismo nombre, corroborado por sus más de 10.600 suscriptores, y superando los dos millones de reproducciones de sus 274 videos.



 Esta ilusión por hacer vainicas era una idea que yo cavilaba hace tiempo, y mi primera reacción fue que me convertiría en la espectadora del grupo, debido a que ocupaba mi tiempo en otros proyectos. Pero tras el segundo video, la bondad de la voz de Elena consiguió convencerme para participar y hacer los ejercicios, con una satisfacción tal que sólo el resto de alumnos con los que comparto curso pueden comprender.



 Conforme avanzan los videos va aumentando la dificultad del ejercicio, sin que con ello disminuya la ansiedad por la siguiente vainica. Con ellas, cada alumno está elaborando su muestrario en distintos colores, y a cual más espectacular y con mayor gusto, dignos de formar parte del album de recuerdos que nuestra maestra está recopilando con una lógica satisfacción. Algunas de las fotos de los alumnos, como en singular y espontáneo concurso, podrían ser las portadas de conocidas revistas de la materia. Los más cuidadosos acompañan su vainica de adornos florales o de complementos de costura, comenzando conversaciones sobre los mismos, como fue el caso de un juego de dedal, guardajugas, tijeras y punzones, que para nadie pasó desapercibido. Algo similar ocurrió con diferentes tijeras.
 La búsqueda de descatalogadas revistas de vainicas o el abecedario para bordar nuestro nombre ocuparon bastante nuestro tiempo en común. Muy comentados fueron los bordados de siluetas de tijeras, y muchas compañeras están haciendo este curso gracias a que Sonia Plaza les proporcionó los materiales.

 Es inevitable que tengamos numerosas historias, ya que se trata de un considerable número de alumnos, entre los que se encuentran algunos artesanos y maestros del encaje de bolillos, como Ana Isabel Madrigal Francisco Cordero Carrión


Detalle del muestrario de vainicas dirigido por Elena.

 Elena, con su interminable paciencia, responde a cada pregunta, a cada comentario, bien en el grupo, por mail o WhatsApp, llegando a colapsar su tiempo. Es cuando descubrimos con deleite que es persona, que se debe a su familia, a sus dos pequeñas alumnas, lógicas beneficiarias de la habilidad de su Madre. Como consecuencia de este colapso, surge un sentimiento de compañerismo en el que las dudas más básicas o ya comentadas empezaron a ser respondidas por las que ya habían superado ese problema, con el alivio y aceptación por parte de nuestra profesora. Lo cierto es que muchas de las cuestiones son comunes y es más práctico el comentarlas en abierto al resto del grupo.

 Y todo gracias a ella, a Elena, para quien cada vainica tiene un nombre basado en su forma de ejecutar, o en el dibujo que resulta, o en como su Madre la nombraba. Para mí, mi Vainica se llama Elena, haga la vainica que haga. Porque mientras la bordo, estoy oyendo esa voz tan dulce, tan paciente, que repite incansable las directrices a seguir, con entrega, con disposición, con autoridad de maestra a sus alumnos. Y la escucho con admiración, con la atención del que quiere aprender, guardando cada palabra en la memoria con recelo. Tenemos mucho en común y, sin embargo, una opuesta disciplina: mi dedal de plata es mi bandera... ¡y ella no usa dedal! Hasta ese imperdonable detalle pierde interés cuando se habla de ella, de "la más caprichosa".


Muestrario de vainicas sin terminar del curso on-line que imparte Elena.

 En cada nueva vainica, Elena añade detalles de su arte heredado, sin esperar nada a cambio. Pero no va a ser así. Su legión de bordadores no saben ya cómo darle las gracias. Y yo, que soy una de ellos, no me conformo con una palabra. Así que, aquí tienes mi forma de agradecerte lo que me estás haciendo disfrutar con los hilos en el taller, en éste al que llamo mi Taller de Hilos.


GRACIAS, ELENA.


sábado, 1 de julio de 2017

Bordado mallorquín.

 Aunque mis ojos se vayan siempre hacia los encajes, a veces, me apetece coger la aguja corta y hacer algún bordado. Como casi en todas las ramas de la artesanía de los hilos en las que me he aventurado a trabajar, he tenido que buscar yo sola las bases de la realización, bien con un libro o con trabajos ya acabados, descifrando si estaban hechos a mano o a máquina. Aunque haya quien opine que buscar culpables es reflejo de una incipiente cobardía, esta tendencia que poseo de ir cambiando de un método a otro está influenciada por las revistas multidisciplinares, donde se presentan ejercicios de muy diferente ejecución, en admirables encuadres fotográficos. Esas páginas que ofrecen los recursos básicos para obtener tan admirables resultados ponen en marcha todos mis sentidos y me incitan a probar nuevos caminos en mi Taller.
 En algunas ocasiones, mi osadía por iniciarme me ha conducido a un estrepitoso batacazo, pero mi próximo objetivo tenía una característica que podría camuflar mi intromisión en cuanto a técnica: la combinación de colores. Distraer la atención en un resultado más artístico podría dar lugar a un exitoso trabajo, a pesar de algún error en la realización. Y si hay una labor de hilos con aguja corta que destaque por colorista, esa es el bordado mallorquín.



 Cruces de hilos, motivos geométricos y la convivencia de vivos colores en pocos centímetros son el patrón que se repite en telas de algodón, normalmente de color blanco, y en piezas más modernas, azul pavo, rosa y amarillo suave. Retorcidos zarcillos cuelgan de flores llenas de movimiento, recordando la naturaleza que los ha inspirado.



 El sol del Mediterráneo se vale del mercerizado del hilo para aumentar su brillo sobre curvas y rectas intercaladas en un típico diseño de recuerdo veraniego. Destinados a ropa de hogar para baños y dormitorios, algunos cojines e impresionantes manteles, bordar estos versátiles diseños es rodearse de la luz y la alegría del sur de Europa. Aquí se justifica la forma de ser y de vivir en esta zona. Yo pertenezco a ese grupo que puede cantar fielmente "... si yo... nací en el Mediterráneo..."


Juego de servilletas adornadas con bordado mallorquín, para el ajuar de mi hermana Merche.

 También es frecuente en los últimos años encontrar vestidos, faldas y pantalones adornados con tan singular bordado en sus remates, acompañado, para las más exigentes, de llamativas vainicas que sujetan el dobladillo de las prendas.


viernes, 2 de junio de 2017

Camisetas infantiles (4).

 Coordinando unos bañadores que tenían el dibujo de unas fresas, ideamos las siguientes camisetas :


 Como hemos hecho en otras ocasiones, adquirimos una camiseta ya confeccionada, con patrón de niño y de niña, claramente diferenciados, y bordamos nuestro dibujo sobre ella. Para que el bordado quede perfecto, consulta mi entrada Camisetas infantiles.


 Utiliza colores vivos, los colores pastel sobre fondo blanco apenas se ven, y con la luz del verano tu bordado tendrá un contorno más definido.


 Si te decides por un hilo de algodón fino, deberías bordar con dos hebras. Así se marcarán más los trazos del dibujo. Yo prefiero hacer dos filas de punto de tallo, siendo la segunda la línea interior al dibujo, para no deformarlo.

 ¡Y qué fresones bajamos a la playa!






¿Qué tal sentarían en Menuda Inspiración?




viernes, 24 de febrero de 2017

Ange y sus disfraces (2) : La Doctora Carrasco.

Para los que no conocéis a Ange, os diré que si se tiene que disfrazar no querrá nada serio. Ella provoca tanta alegría que necesita colores fuertes para acompañarla. Cuando la profesora nos dijo que tenía que ir de dentista para encajar en el teatrillo que estaban haciendo, ¡la máquina se puso en marcha! 
 Mi Madre supo transformar una blanca bata en una prenda llamativa, cosiéndole botones de colores. Y yo, con tantos kilómetros por medio, me centré en los bordados. Una muela riéndose que despierte las sonrisas al verla sobre el disfraz fue mi primer objetivo. Sobre una tela rosa fuerte y bordada en blanco a punto de tallo, la muela quedó así :

 

 Con tantas batas que hemos lucido, ya sabemos que no puede faltar la identificación. Así que bordé en otro trozo de tela "Dra. CARRASCO". Ella siempre dice que va a ser médico porque quiere curar a los enfermitos...


 Con un par de detalles más, como unas gafas azules y un lápiz con espejito, el disfraz ya estaba completo.






 ¿Y qué os parece el Papá Noel rockero que acompañaba a la dentista? Desde luego, ¡eran la pareja ideal!


 Todos nos reímos cuando a la dentista le tocó decir: "Aunque no tienes muelas, te traigo una pastilla para cuando te duela..."


 Y con esta idea nos presentamos en Menuda inspiración.

viernes, 17 de febrero de 2017

Cortina y bolsa bordadas.

 Según el tiempo del que disponga y el ánimo que tenga, despliego en mi taller los materiales de una técnica o de otra. A veces me llama más una aguja pequeña y combinar colores, como cuando diseñamos esta cortina. En esa época todavía no tenía mi taller instalado, pero contaba con un pequeño detalle que ahora ya es más difícil de tener. Mi Madre y yo formábamos equipo. Ella se dedicaba a la confección y yo al bordado y encajes. La labor surgía casi por casualidad, en medio de una conversación hablando de otra cosa. Lo único que había que hacer era decir en voz alta aquel tímido boceto que se te había ocurrido, y de repente, salían las ideas, se iban moldeando, se empezaba a estudiar con detalle, perfilando su forma. Esta cortina surgió así. El salón de Merche tenía tres ventanas dobles... íbamos a hacer seis piezas, pero sólo nos quedamos en ésta.


 El bordado, mi parte, está formado por el mismo dibujo repetido tres veces, cambiando los colores de las flores que lo componen. La hoja central de cada motivo alterna tonos oscuros y claros, adquiriendo fondo.
 Se puede apreciar el principio de una bordadora que intenta matizar. Queda mucho por aprender.










 En cuanto a la confección de la cortina, mi Madre escogió su tela favorita: el lienzo moreno. Algodón de calidad, con cuerpo, y que permite una costura sin problemas y un planchado excepcional. En la parte inferior, adornó el dobladillo con una pequeña vainica.









 Antes de realizar la cortina, decidimos probar el bordado en un pequeño trozo de tela. Nos gustó tanto la prueba que mi Madre no dudó en elaborar una pequeña bolsa alrededor de esa prueba. Como siempre, de resultado perfecto.

 Aquí se demuestra el grado de detalle en la confección de la bolsa.





viernes, 3 de febrero de 2017

Toallas amarillas con cenefa a punto de cruz.

 Si realmente te gusta una actividad, diriges tu vida hacia ella. Mi pasión por los hilos no se reduce a moldearlos o a combinarlos, me gusta observarlos y rodearme de creaciones textiles; y si son manuales, aún despertarán más mi atención. Es por ello que, además de mis labores, recibo con gusto las labores de los demás.
 El hecho de ver en casa un gran interés por las manualidades no implica que haya una obligación de continuar con la tradición, pero sí te predispone a practicar algún tipo de creación, aunque no sea la misma que sueles ver diariamente. Viendo a mi Madre tirar de la madeja yo he acabado enredando con los bolillos, y mi hermana ha preferido, principalmente, el punto de cruz. En la actualidad, algunas de estas labores constituyen una parte de mi ajuar diario. Es el caso de este juego de toallas en un tono amarillo suave, que Merche bordó a punto de cruz en varios colores.


 El patrón a seguir indicaba una cenefa de dibujo geométrico en rosa claro combinado con dos tonos de azul, los cuales también enmarcan el bordado.



 Las líneas de los tres colores entrelazadas aportan movimiento al conjunto, llenando por completo la esterilla destinada a la decoración de la toalla.






 En el extremo opuesto a la cenefa, cada toalla dispone de un pequeño tramo de esterilla en el que poder realizar otro bordado a juego con el principal. Siguiendo la tendencia geométrica del diseño elegido, en este caso se realizó un bordado utilizando sólo los dos tonos de azul, ofreciendo profundidad gracias a la alternancia de zonas realizadas con hilos más oscuros.



 Al disfrutar de unas toallas con un rizo de calidad, y bordadas con tanto gusto y dedicación, es fácil que el espejo del baño contenga una sonrisa muy especial.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Pañito a punto de cruz. Casas rojas de Navidad.

Fachada principal de "Las Viñas".



 Visto por la noche desde "Las Viñas" de Taty y Juanfran, el pequeño pueblo de Aledo, en la sierra de Murcia, parecía ciertamente un "Belén"





Al fondo, Aledo y su Torre,
visto desde
el lateral de "Las Viñas".
 Las luces municipales, salpicadas por sus calles, quieren marcar un sinuoso camino hacia la parte más alta de esta antigua villa medieval, donde se encuentra una majestuosa Torre del Homenaje, que multiplica su altura por situarse en la parte más sobresaliente de una colina. A pesar de someterse al cumplimiento de los tratados sobre arquitectura militar del siglo XV, sus materiales y los arcos de sus bóvedas no olvidan su pasado islámico. 
 Esta Torre es capaz de ver el mar en un día claro, y, a la vez, ha visto la nieve en contadas ocasiones, no como los techos de la sierra que la contempla, repletos de algodón muchos eneros. Sería la única diferencia con los conjuntos de figuras habituales que lucimos en nuestros salones navideños.





 Incluso en éste, nuestro país, internacionalmente conocido por sus muchas horas de luz, y por su intenso sol, tenemos paisajes blancos, como los que emulan los Nacimientos. Al pensar en Belén nos aparece una imagen de dulce pueblo de casas bajas, con tejados nevados y luces de candil al caer el día. Muchos son los que debaten si, cuando ocurrieron los hechos que cambiaron el mundo, el paisaje era realmente así, o por el contrario, triste y árido. Quizá la imagen del hogar contrarrestando el frío de la noche quiera inducir a la unión de los seres queridos alrededor del calor de un fuego. 
 Al final, la publicidad consumista o la imaginación de la niñez, nos invitan a rodearnos de paisajes con casitas de humeantes chimeneas y lazos rojos en la puerta, ya sea en papel, cartón, chocolate o... ¿bordadas?

 Cada año me gusta más que mi decoración navideña sea algo más que un adorno que compré en una tienda. Quiero decorar mi salón con objetos de los que nunca sabré su precio, por su imposible cálculo. No podría equiparar con dinero el tiempo y la maestría que se reflejan en este pañito bordado en rojo a punto de cruz por mi Madre.



 Cada puntada, cada giro de muñeca, cada hebra que se acaba, cada persecución del dedal por el suelo... son tantos pequeños momentos que no hay forma de reunirlos en un número. Sólo las que hemos invertido tardes y tardes en un proyecto somos capaces de ver entre los hilos su verdadero valor, y apreciarlo cuando se nos regala el resultado de todo ese esfuerzo.
 Bordado con un perfecto y armónico punto de cruz, y en un intenso rojo navidad, llegó a mis emocionadas manos un tapete de generosas dimensiones, que consolida su forma gracias a que está situado sobre lienzo moreno, escondiendo su revés. Es una labor de exposición... 



En este tapete se representa cuatro veces la misma imagen de casa de campo en invierno. Pero lo que yo veo son cuatro primas y una guitarra, villancicos inventados, algún manitas con un martillo, bordadoras y tejedoras, una perra blanca ladrándole al humo de un puro, un niño rubio y trece cuencos de uvas... Al bordado sólo le falta un almeriense indalo en la fachada para estar más cerca de Aledo. Soy afortunada por haber vivido unas Navidades tan diferentes.




  Es el adorno hecho a medida para engalanar un arcón de mimbre, también con mucha historia... que os contaré otro día.


sábado, 24 de diciembre de 2016

Flor de Pascua.

 La Navidad amenaza con llegar otro año más. Hay que comprar los regalos, la comida de los días señalados... , pero creo que lo que más nos gusta es decorar la casa con motivos navideños. Además del Belén murciano, con los años, exponemos adornos hechos por nosotras mismas. 

 Una de mis primeras puntillas de bolillos sirvió para enmarcar una flor de Pascua bordada, y que mi Madre transformó en una admirable bandeja. Se trataba de una tira recta a la que se le obligó a formar esquinas, con el borde hecho en pluma. Quizá se trate de la segunda puntilla de bolillos que hice y a la que se le podría reconocer como tal sin provocar risa. A pesar de sus fallos técnicos, produjo bastante satisfacción en esta aprendiz de encajera.



 El bordado de la flor seguía la silueta de la misma en color rojo, señalando los bordes con hilo Anchor mouliné lamé en tono dorado. Este mismo hilo es el que se ha utilizado para bordar en relieve los granos centrales de la flor. La hoja posterior se ha bordado con hilo Anchor mouliné en verde oscuro, intentando no desviar la atención de la hoja roja como motivo principal.



 La gama Lamé de Anchor es un tipo de hilo con el que no se puede realizar un bordado fácil. Si observamos el hilo en sí podemos comprobar que está formado por pequeños fragmentos alargados y curvos de material metálico brillante. Estos fragmentos están huecos por lo que permiten pasar un hilo por su interior, y es este hilo el que mantiene a los fragmentos engarzados unos con otros. Debido a esta estructura, si enhebramos la aguja de la forma convencional, al tirar del hilo con el gesto de bordar, el ojo de la aguja encontrará el hueco entre dos fragmentos para quedarse siempre situado ahí, aumentando cada vez más la separación entre los mismos. Con las pasadas por la tela, la tensión hará que la distancia entre los dos fragmentos vaya aumentando, exponiendo el hilo que los une a una mayor fricción con la aguja. Al poco de iniciar el trabajo se podrá observar un auténtico deterioro en el hilo con el que se está bordando, acortando su longitud útil. En algunos casos, antes de apreciar el mal estado del hilo, ya se habrá producido la rotura del mismo, hecho que impedirá terminar de bordar el dibujo o realizar un remate elegante. Por tanto, al trabajar con este tipo de hilo es fundamental enhebrar la aguja con una lazada, como se muestra en las próximas imágenes. La torsión entre fragmentos no es tan prominente y brusca como en el enhebrado habitual, evitando deformar la estructura del hilo. 




 Se introducen los dos extremos del hilo por el ojo de la aguja.


Se pasa la aguja por la lazada que forma el hilo en su extremo.

Se ajusta el hilo alrededor del ojo de la aguja, pero sin tensar.






 El hilo Anchor mouliné lamé se comercializa en varios colores: rojo, azul, amarillo, verde, oro, plata...
 La casa DMC también tiene una línea dedicada a hilos metálicos.









 A pesar de la intensa temática navideña que expresa este bordado, la bandeja puede ser contemplada todo el año, ya que mi hermana no la tiene precisamente guardada. Creo que le gustó bastante este Regalo de Navidad...




viernes, 26 de agosto de 2016

Camisetas infantiles (2).

 Conforme avanza el verano, los niños se van poniendo cada vez más morenos, y eso anima a buscar unos colores más llamativos o, en el extremo contrario, más pastel.
 De tanto llamarles "pitufos", al final he querido que lo fueran realmente. Y se me ocurrió bordar estas camisetas :






 Estas camisetas se han bordado siguiendo la técnica que ya expliqué en la entrada Camisetas infantiles.

 Y para que no vayan siempre iguales :




¿Las enseñamos en Menuda Inspiración?