lunes, 20 de mayo de 2019

Intentando crear encaje de Almagro

 La primera vez que acudes a un nuevo proyecto siempre es emocionante, pero las siguientes veces ya sabes lo que vas a encontrar, por lo que tu interés puede ser mayor. Es lo que ocurre en las clases de Ana Isabel Madrigal.

 Pude reconocerla mucho antes de llegar a la cafetería donde estaba desayunando con otras encajeras. Aunque era invierno y hacía frío, el calor de la emoción podría haber hecho innecesario el abrigo que llevaba, el cual, ahora desabrochado, simulaba una capa tras de mí, ocupando la acera desnuda de gente, en aquella nubosa mañana mirandesa.
 Entré en aquel bar directa hacia ella, imposible equivocarse, y aún tuvo el humor de presentarse... como si no supiera ya a quien me dirigía.
 El alboroto que generaban el resto de alumnas en torno a ella, comentando los progresos de la última clase, las dudas que encontraban y la lluvia de deseos de nuevas labores situaba a este grupo de encajeras en un ambiente de trabajo despierto y ansioso de conocimientos, aumentando mi curiosidad y complaciendo el esfuerzo por el traslado desde otra ciudad.
 Y aprender Rosaline perlada fue el resultado, como ya os conté en Una ciudad llamada Rosaline.

 De la última reunión con Ana, hace ya algún tiempo, regresé a casa con mil ideas hablándome a la vez. En esta ocasión, me sumé a las que solicitaban un primer contacto con el encaje de Almagro. De esa experiencia, logré acabar con agrado una pequeña muestra que me provoca una sonrisa, recordando las ocurrencias de Victoria y la energía de Yolanda.


 Comenzando la muestra de encaje de Almagro.
Trabajo en la almohadilla.
Trabajo final.












 












 







 En el camino de vuelta a casa, notaba que en la bolsa de mis materiales de bolillos se había colado la inquietud de practicar una característica del encaje de Almagro que no se incluía en el patrón de inicio: el metidillo. Pero para lograrlo necesitaba un patrón cuyo dibujo lo incluyera. Los patrones de encaje de Almagro no son fáciles de conseguir, no están tan disponibles como los patrones de otras técnicas. Ante esta dificultad sólo me planteé el dibujar yo misma un patrón acorde con los trazos que necesito.
 Y me puse manos a la obra...





 Así lucía mi almohada gallega, llena de bolillos que seguían mi primer patrón. Si el hacer encaje ya me llena el alma, el pensar que yo había marcado los trazos aumentaba mi sonrisa.
























   Ésta es la pieza de la alumna feliz, de la alumna que, con lo aprendido, sigue buscando más, hasta ser quien completa todo el proceso, desde el principio al fin.
 Qué acierto haber utilizado los suaves bolillos de ébano de Conchi Pérez, con su repiqueteo alegre.




 Supongo que te habrás quedado con la duda de saber qué es el metidillo. A mí me lo explicó Ana, como tantas otras dudas...




martes, 14 de mayo de 2019

Mantoncillo de gitana para Ange.

 Cuando te planteas hacer una labor que será un complemento de vestuario, la mayoría de las veces se trata de suplir una necesidad que no puedes satisfacer debido al coste de una prenda muy elaborada o por su ausencia en el mercado más próximo. Este último motivo es el que suele ser más habitual en mi caso. Incluso a la hora de adquirir los materiales, suelo ser quien pide lo que no se oferta, por el escaso comercio que produce. Es una situación que me ha llevado a comprar un pañuelo ya confeccionado para que terminara siendo una chaqueta vaporosa de verano.
 La alta sensibilidad de la yema de mis dedos no se conforma con la primera tela que toca, y si lo hace es por falta de otras opciones. Algunas veces me crispo cuando encuentro una buena calidad al tacto que chirría con ciertos irracionales diseños.
 Los tejidos adamascados suelen tener una serena elegancia. Se sitúan entre la constancia de los lisos, al mantener un solo color, y el protagonismo de los estampados, por sus bordados florales y redondeados. Pueden acompañar diseños de varios colores y ofrecer armonía. Incluso han sido la solución al dilema de combinar una tela que es mejor que vaya sola. Así ocurría con el último traje de gitana de Ange: era difícil encontrarle un mantoncillo. Hasta que decidimos hacerlo en mi Taller... con una tela adamascada en tono albero.

 Aprendí a hacer flecos deshaciendo los de un mantón... Después tuve que hacer los nudos que había quitado, claro. Por supuesto que hay muchos lugares a los que ir a aprender a hacer flecos, pero en horarios incompatibles primero con mis estudios y después con mi trabajo. Al igual que con otras disciplinas que he querido aprender, sabía que algún día lograría hacer flecos, aunque no siguiera las normas establecidas. De hecho, se puede decir que "me invento" las formas que voy flecando, pero estoy segura que ya tienen nombre y han sido utilizadas por muchas flecadoras.


Elaborando el mantoncillo de Ange.
 



Detalle del enrejao 
del mantoncillo.
  
 La forma de lucir el mantón define el estilo y la costumbre de haber vestido de gitana.



Ange ya sabe lo que se hace en la Feria de Sevilla, y le gusta. Le gustan los volantes, los flecos, ver su casa llena de ellos, y que su Madre también se vista de gitana. Desde muy chica golpeaba el suelo con sus pequeños tacones, heredando con orgullo la alegría del Sur.

 

 Si quieres ver más flecos, tienes etiquetas de flamencaestolas y mantoncillos en este mismo blog, y la pestaña de Flamenca.












domingo, 24 de junio de 2018

El carpintero de mi Taller.

 Es prácticamente imposible que una sola persona sea la responsable de las publicaciones de un blog. Los que escribimos uno lo sabemos muy bien. Con frecuencia, se involucra a la pareja, padres, hermanos ó a algún amigo. En el caso de los blogs de moda, se necesita a alguien que haga las fotos, si se decide hacer de diseñadora y modelo a la vez. Hasta los que todavía no saben ni hablar se ven involucrados en el blog, mostrando ropa infantil. El whatsapp ha visto muchas fotos que terminan en un blog.
 Indirectamente también buscamos el tiempo de los demás. Son lo que yo llamo, cariñosamente, "empresas auxiliares", donde se encuentran los técnicos informáticos (mi moreno es mi mano derecha), críticos pre-publicación, estilistas, publicistas, diseñadores gráficos (mi hermana y su extraordinario lettering), y proveedores de ideas y de materiales para nuestros trabajos. En el apartado "materiales" destaca mi primo Juanfran.
 Juanfran es como esas empresas de decoración que trabajan todos los gremios, aparte de su propio trabajo como militar. La caja de herramientas es otra maleta más cuando van de viaje, nunca se sabe cuándo vas a necesitar un destornillador. Lo recuerdo con el mono de faena todo el día, vale para cualquier "chapu". Yo creo que es de esas personas que sólo hay una al siglo.
 Pero lo que amplía mi sonrisa cuando pienso en Juanfran es su maravilloso humor de aries. Pocos podrían presumir de unos comentarios tan ingeniosos e inteligentes como los suyos, llegando a producir la típica risa llorosa. Es autor de frases de tremenda ironía cómica, mostrando una notable agudeza en la descripción de ciertas situaciones.
 No puedo recordar cuando lo conocí, y tengo que pensar para decir que, en realidad, no es mi primo, sino el marido de mi prima Taty. Para mí, Juanfran ha estado en casa desde siempre, sin destacar, porque nunca ha hecho mucho ruido, con la boca, pero con el trompo... Era tan pequeña que no soy consciente de haberle preguntado, como así afirman los demás, que cuándo iba a terminar la mili. Siempre me trató con un inmenso cariño, no lo vi enfadado nunca, a pesar de tener a todas horas a dos niñas pequeñas corriendo por su piso de recién casados. Para nosotras era casa también, sólo que en el sexto en vez de en nuestro piso de la primera planta del mismo bloque. Y además tenían un perrito... 
 Aún repito en mi cabeza las conversaciones con Él sobre mi forma de ser, cómo interpretaba mis manías, mi costumbre de morderme las uñas o cuánto le extrañaba lo que tardaba en el baño. Por ésto y porque me puso el brazo de la ducha, me acuerdo mucho de él en el baño de mi casa. 
 Me quedaba embobada viendo los bocadillos flauta que se hacía de atún y tomate natural, ¡y no se le caía nada por los lados! Cómo me gustaba ir con ellos en el R5 azul por Sierra Espuña. La de veces que he hecho de hija sin serlo. Alquilaban una casita para veranear en Cabo de Gata y allí estaba yo, a desayunar las galletas que quisiera mientras veía a Juanfran "cocinando" plomo para sus cañas de pescar. Y si estaba en la casa que alquilaba mi Madre, siempre tenía que ir a su casa a algo. Una vez, corrí la cortina de tiras de la puerta y me frenó que tenían visita. Sin saber cómo escapar, yo, que no venía a nada, se me ocurrió decir que Taty tenía los mejores melocotones de Almería, que sólo venía a eso. Cogí uno del cajón de la nevera y me fui volando. En Navidad me iba al terreno que tenían, "Las Viñas", y estaba tan contenta allí, aunque nunca entendí por qué había que marear al grupo electrógeno ahora aquí, ahora allí. Yo lo hacía sin preguntar, ellos lo habían decidido y ya está. Se estaba bien con Taty y con Él, ¡lo que nos hemos reído los tres!, me daban paz, y muchas ideas, porque les gustaba el bricolaje, tratar la madera, la pintura... Cómo me gusta la percha del pasillo que Taty me pintó.

 Ellos fueron la segunda visita en mi casa. Y, cuando los vi aquí, tuve la misma sensación que cuando yo estaba en la suya. Y surgieron las ideas de nuevo, pero esta vez para ayudarme en mi gran pasión: los hilos.

 Los mejores instrumentos que tengo en mi taller me los ha hecho Juanfran. Para mí, son los más valiosos e insustituibles de todos los que tengo. ¿Queréis verlos?




 Tablillas con elásticos para sujetar los bolillos durante la labor de encaje de bolillos. No he encontrado otras como las diez que Él me hizo.











 Juanfran consiguió que se pudiera volver a usar un viejo mundillo de sobremesa que utilizaba la Tía de mi moreno cuando era joven. Redecorado por mi Madre, ahora ya frena el rodillo con una palometa lateral de madera que le añadió mi primo.


Mundillo para hacer encaje de bolillos, 
comprado en los años 50.

  Detalle del lateral del mundillo, con la palometa de madera que Juanfran diseñó.

Agujas de ganchillo que Juanfran limó para transformarlas en ganchos de urdir flecos.



Juanfran me envió una postal desde unas maniobras en Toledo, siendo yo una niña.






Tarima para albergar bobinas de hilos de distinto grosor, según mi diseño en la servilleta de un bar. 
Decorado con pintura a la tiza por Ángeles Santigosa, al igual que el siguiente trabajo.

Impresionante Bastidor para bordado, 
de 1,96 cm x 1,16 cm,
¡y sin estrenar!

Gracias, Taty, por traernos a Juanfran.

¡¡ MUCHAS FELICIDADES, JANFRI !!



domingo, 20 de mayo de 2018

El embrujo de Barjac Ombrée.

 Llevaba décadas haciendo bolillos, pero asentada en los mismos conocimientos, sin forzarme a subir un escalón de dificultad. La comodidad, las prisas de la vida y la lógica del trabajo me obligaban a permanecer en el mismo tipo de encaje... Hasta que la vida se tuerce, cuando torcer no significa ir a peor, significa que ha llegado el cambio que necesitabas.

 Tras muchos años discutiendo los patrones en soledad, decidí asistir a unas clases de bolillos diferentes. María Jesús Ruíz me abrió una ventana que no había visto en la pared. Me presentó a las grandes. Nombres que, al principio, me resultaban impronunciables, y que ahora me salen sin pensar. Ella me mostró la grandeza del encaje. Me educó en un protocolo artesanal ineludible para ser la encajera que yo ocultaba involuntariamente. Pero el mérito que Ella tiene marcado en mi formación es el de haber inclinado mi interés hacia un encaje que ni yo misma sabía que quería encontrar. 

 Tras varios tipos de encaje de cinta, pasamos a practicar el tul, en las raíces del encaje inglés. Los diseños de iniciación al Encaje de Bucks me atraparon en los giros de su red básica y en sus formas redondeadas. Después llegó el Encaje de Tonder, más geométrico, pero de interesante técnica. En los ejercicios de Encaje de Chantilly mis ojos ya no podían brillar más. En ese momento era necesario nombrar a Ulrike Voelcker, cuyo trabajo me tiene totalmente abstraída. Su particular visión del tul me invadió sin resistirme. Y fue entonces cuando se derramó sobre mí su pócima más increíble: el encaje de Barjac Ombrée.

 En su libro más admirado, Ulrike narra cómo encontró en un mercadillo un arrugado y olvidado trozo de encaje, de corte alargado y tono oscuro, realizado bajo unas directrices que correspondían a todas y a ninguna de las técnicas de bolillos hasta ahora descritas. Se podría decir que ella sintió que tenía en sus manos el Santo Grial del mundo del encaje. Después de relatar su hallazgo, el texto avanza en el detallado estudio del retal, distinguiendo secciones según el dibujo que se representa, con una minuciosa disertación de cada una de ellas, tratando de encontrar una lógica explicación que sirva de base a su método. El libro concluye con una colección de muestras diseñadas por la propia Ulrike Voelcker, añadiendo las oportunas indicaciones y el patrón para poder tejerlas. 


Tejiendo encaje de Barjac Ombrée con bolillos ingleses de madera de lila y de hueso, torneados por Chris Parsons.

 Aunque la autora expone un glosario de posibles hilos a utilizar, tanto de hilo base como de reseguido, en esta muestra se han empleado hilos que no están incluídos en ese listado. Se trata de la seda negra L12 de O percheiro dos croques y la seda negra del n. 30 de Seta Reale.

  Para una correcta realización del patrón, dibujé en mi cuaderno de encajes el punto de fondo, definido como "Der Grund" por Ulrike Voelcker, pretendiendo alcanzar una familiaridad con tan complicado diseño. Incluso repasé el diagrama de colores para no olvidar ninguno de los constantes cambios de puntos que se producen en el desarrollo del encaje. En esta técnica, los errores son insalvables, precisan volver atrás irremediablemente, bajo la sombra de la posible rotura del fino hilo con el que se está trabajando. Además, es fundamental mantener los bolillos en ordenada secuencia. La fórmula más utilizada para lograrlo es introducir sus anillas de abalorios, conocidas como "spangles" entre las encajeras inglesas, en gigantes imperdibles. El imperdible que aparece en la foto me supera en años. Mi abuelo lo hizo para que mi Madre pudiera tricotar los distintos dibujos en la ropa de la canastilla para mi hermana.

Aparente desorden durante el trabajo.





 Los dibujos de dentro de los motivos alternan zonas "ombrée" con figuras propias del Encaje milanés.
Cada vez que vuelvo a mirar el resultado, no puedo evitar sonreir.



domingo, 1 de abril de 2018

Una ciudad llamada Rosaline.

 Hacer encaje de bolillos bajo la técnica de Rosaline perlada me recuerda a Miranda de Ebro, donde lo aprendí escuchando la suave voz de Ana Isabel Madrigal.
 Ana es una Maestra sin apellido, ya que es capaz de realizar técnicas muy dispares usando hilos de diferente composición. Hoy se dedica a los bolillos y mañana está bordando en oro, como una ilusionista del arte textil.

 Puede ser que anteriormente hubiera visto alguna foto de esta diminuta técnica, sin identificarla correctamente, pero despertó mi interés cuando Ana mostró una flor trabajada por una alumna suya, una labor de absoluta exactitud y reducidas dimensiones. En ese momento lo quise saber todo, y lo único que tenía claro es que había encontrado a quien me lo iba a enseñar.

 Así es como llegué a disfrutar de un fin de semana en una ciudad que perfectamente podría haberse llamado Rosaline, como el encaje, ya que coinciden en coquetería y tamaño, siendo que ambas me impresionaron como un tesoro recién descubierto.

 Cambié el silencio pausado de mi Taller por una docena de voces nuevas, encajeras de primera línea gracias a la batuta de Ana, intentando ser una de ellas. Y volví a casa con tanto aire dentro que ya no me hacía falta respirar.
 De absorber cada palabra que estuve escuchando, obtuve las indicaciones necesarias para poder tejer cada uno de los motivos que componen este ligerísimo encaje, incluso alguna pieza más compleja.


Figura de encaje Rosaline denominada "curl".


Tipos de flores que se realizan en el encaje Rosaline.

Hojas que adornan el encaje Rosaline.

Motivo de encaje de Rosaline perlada, con la flor más frecuente en el centro y su característica perla.
Punzón separador de bolillos de Conchi Pérez.


Pieza en encaje Rosaline conocida como "Jane"
de Judith Cordell.

Inicial de encaje Rosaline
realizada en seda n. 100 de Seta Reale en rojo oscuro.


 Quiero desear unos buenos momentos a las organizadoras y participantes del "Encuentro Anual de Bolillos de Miranda de Ebro", que tendrá lugar el próximo domingo, 8 de Abril de 2018.



domingo, 4 de febrero de 2018

Palillos de bolillos de madera (3).

 Empezar una nueva labor de encaje de bolillos es más que una ilusión desde que se plantea, bien sea porque tenemos un patrón a realizar ya en casa, o porque se nos presenta un reto incluido en una revista, o buscando otros materiales en un encuentro de bolillos. Preparar todo lo que vamos a necesitar para nuestro trabajo forma parte de ese arte de hacer encaje de bolillos.

 Uno de los apartados a tener muy en cuenta es la elección de los palillos de bolillos. Ya hemos comentado aquí los distintos factores que condicionan la selección de unos palillos o de otros. Podemos afirmar que los palillos de bolillos deberían ser los últimos en la lista de los materiales de nuestro nuevo trabajo.

 A continuación os muestro algunos de los palillos que utilizo para hacer mis encajes.

Palillos de bolillos ingleses, en madera de bajo peso, para encajes hechos con hilos muy finos, como los distintos tipos de tul. Las encajeras inglesas introducen una anilla con abalorios en un agujero que posee en su parte inferior para evitar que el bolillo gire libremente durante su uso. 
Bolsa de rayas confeccionada por Merche GS.

 Palillos de bolillos belgas de Brujas para encaje de Binche, en madera de Boj, y miniaturas de palillos de bolillos en madera de Boj para mundillos de viaje.




  Palillos de bolillos en madera de Boj. A la izquierda, cortos y en punta, y a la derecha, largos y rectos, todos tratados con pintura a la tiza por Ángeles Santigosa.


sábado, 7 de octubre de 2017

EL Mito de Aracne.

 Diferentes bordadoras, hilanderas, tejedoras y encajeras son nombradas por Homero en sus poemas la Ilíada y la Odisea. Muchas diosas ocupaban su tiempo en este tipo de labores, habitualmente de acepción femenina, aunque no ha sido siempre así. En ocasiones, el propósito de su pasatiempo no consistía en la satisfacción de lograr un producto artesanal, sino que, a veces, era entendido como una expresión de paciencia, de dedicación, o incluso, tratando de retorcer la historia y llegar a un objetivo en concreto, manipulando al resto de actores de dicha historia.

 Uno de los personajes mitológicos más conocidos que realizara trabajos textiles fue Penélope. Hasta veinte años estuvo deshaciendo por la noche el avance del día en el sudario para Laertes, evitando así aceptar a ningún pretendiente, y esperando a que su amado Ulises regresara de la Guerra de Troya. Por eso, se le considera un símbolo de la fidelidad conyugal.





 Por el contrario, poco se sabe de la que consiguió ser reconocida como la mejor bordadora y tejedora de la ciudad de Hipepa: Aracne.
 Aracne era hija de Idmón de Colofón, conocido por teñir de púrpura lanas llegadas de Tiro.






El exceso de alabanzas por sus labores llevó a Aracne a creer que poseía una destreza para tejer y bordar incluso superior a la de la propia Atenea, diosa de la guerra, de las artes y de la habilidad, de la sabiduría y de la artesanía, entre otros saberes.

 Atenea, según la mitología griega, adorada como Minerva en la mitología romana, recibió el comentario como una auténtica ofensa a su deidad, se disfrazó de anciana e intentó que la tejedora reconociera su inferioridad. Pero lejos de ser así, Aracne propuso una demostración de las artes de cada una, incluso tras saber de la verdadera identidad de su oponente.

 El tapiz que tejió Atenea representaba cómo ella misma había vencido a Poseidón, hecho que le valió para ser la patrona de la ciudad de Atenas. Aracne, por su parte, mostró en su bordado una veintena de infidelidades de los dioses, entre ellas, las de Zeus, padre de Atenea. La perfección de este trabajo fue reconocida hasta por la misma Atenea, pero lo expresado en él levantó su furia, destruyendo tapiz y telar. Fue cuando Aracne se dio cuenta del fallo que había cometido e intentó ahorcarse. 

 Según Ovidio, la fábula concluye cuando Atenea salva a Aracne de su muerte, pero la condena a ser una araña, obligada a tejer el resto de su existencia, como medio para conservar esa existencia... al igual que las arañas utilizan la tela que tejen para obtener el alimento.


Bordado alegórico, trabajado por Cristina
Ideas de realización: Naty Ramírez.

 Siempre había pensado que yo era Penélope, dulce y paciente, con el hilo deslizándose suave entre mis dedos, perfectamente peinada y suspirando, mientras espero a que mi Ulises vuelva de su guerra. Sin embargo, hoy estoy convencida de que soy Aracne, que busco desesperada un hilo, ansío moldearlo y girarlo, entrelazarlo y cruzarlo... porque necesito coser, tejer, tricotar, bordar o flecar para mantenerme viva...



jueves, 14 de septiembre de 2017

Ropa infantil de verano (4).

  Cuando nuestros niños ya están morenitos por el sol, lucen mejor la ropa de verano de colores claros y fuertes, y, sobre todo, destaca su piel si visten prendas de color blanco. 

 El ambiente de mar que hay en estos meses también llega a la ropa que usamos, de texturas más ligeras y con adornos marineros. Y no sólo predomina el azul. Los conjuntos marineros en rojo combinado con blanco son bastante llamativos para pasear por las tardes. 

Detalles marineros en rojo.

 En esta época se utilizan tejidos ligeros, con el algodón como principal componente, siendo las viscosas y batistas las más apreciadas. Esta última es la que se ha empleado en la confección de este conjunto marinero para niño y niña. 


 La cinturilla del pantalón se ha cosido con hilo rojo, al igual que el borde del bolsillo del vestido. La amplitud del vestido se consigue, además de con la forma inclinada del patrón, con aberturas laterales que coinciden con la costura, y que se han marcado con el biés rojo que delimita el bajo. Las tirantas se hacen continuando con el biés que bordea la sisa. En la espalda se abre una solapa con dos botones rojos.

¿Inspiraremos en La Pantigana?


domingo, 3 de septiembre de 2017

Un kimono para Mamá.

 Se ven desde hace unos veranos, pero este año los kimonos destacan más por las telas con las que se han confeccionado. ¿Y quién no tiene un kimono? Pues pensándolo bien... mi Madre no luce ninguno. Así que decidí hacerle uno por su cumpleaños.
 No es el primer kimono que hacemos en este Taller. Son muchas las ocasiones en las que hemos sacado del armario un kimono de otro estilo.

 En general, un kimono tiene mejor movimiento si está hecho con una tela ligera, y con el calor que nos ha tocado este año era casi obligatorio buscar una tela que además fuera fresca. Por eso elegí una viscosa estampada en azul, con un dibujo sin dirección para que el patrón sea más sencillo, sin costura en los hombros.

 En este diseño, el corte es crucial. Recordad que los tejidos de punto no se deshilachan, por lo que no tuve que marcar ninguna línea. Sólo hay que cortar el diseño con las tijeras, dejando 1 cm de márgen para el dobladillo.

 La pieza de tela medía 1,60 m de largo y 1,50 m de ancho. La parte lisa de la tela estaba siguiendo el borde de la pieza, y las flores pequeñas quedaban en el centro. Utiliza una camiseta de tu talla para dibujar las mangas. 

 En el siguiente dibujo se pueden ver los pasos a seguir en la confección del kimono. Seguro que a alguna ya se le ha ocurrido este sencillo método.


 Coloca la tela en tu superficie de trabajo con el derecho de la misma hacia arriba. Dóblala por la mitad dejando el derecho en el interior. Dóblala de nuevo colocando las esquinas inferiores sobre las superiores. Coloca la camiseta doblada por la mitad a lo largo sobre la tela para dibujar el hueco de las mangas, y corta las cuatro telas iguales. 
 Desdobla dos de las cuatro telas. Sobre uno de los lados, dibuja y corta la abertura delantera hasta casi la mitad del largo de la tela. Desdobla la tela y dóblala hacia el otro lado, dejando revés con revés. Cose los laterales, los huecos de las mangas, y también todo el contorno. 
 Para un acabado más profesional, después de cortar el patrón, sitúa la tela derecho con derecho, y remalla y cose las costuras por el revés en vez de hacerlo por el derecho.
 Para los huecos de las mangas y el contorno hemos utilizado el pie de máquina de dobladillo rulote.

 Y el resultado es...



¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ!!

Espero que guste en RUMS.