domingo, 24 de junio de 2018

El carpintero de mi Taller.

 Es prácticamente imposible que una sola persona sea la responsable de las publicaciones de un blog. Los que escribimos uno lo sabemos muy bien. Con frecuencia, se involucra a la pareja, padres, hermanos ó a algún amigo. En el caso de los blogs de moda, se necesita a alguien que haga las fotos, si se decide hacer de diseñadora y modelo a la vez. Hasta los que todavía no saben ni hablar se ven involucrados en el blog, mostrando ropa infantil. El whatsapp ha visto muchas fotos que terminan en un blog.
 Indirectamente también buscamos el tiempo de los demás. Son lo que yo llamo, cariñosamente, "empresas auxiliares", donde se encuentran los técnicos informáticos (mi moreno es mi mano derecha), críticos pre-publicación, estilistas, publicistas, diseñadores gráficos (mi hermana y su extraordinario lettering), y proveedores de ideas y de materiales para nuestros trabajos. En el apartado "materiales" destaca mi primo Juanfran.
 Juanfran es como esas empresas de decoración que trabajan todos los gremios, aparte de su propio trabajo como militar. La caja de herramientas es otra maleta más cuando van de viaje, nunca se sabe cuándo vas a necesitar un destornillador. Lo recuerdo con el mono de faena todo el día, vale para cualquier "chapu". Yo creo que es de esas personas que sólo hay una al siglo.
 Pero lo que amplía mi sonrisa cuando pienso en Juanfran es su maravilloso humor de aries. Pocos podrían presumir de unos comentarios tan ingeniosos e inteligentes como los suyos, llegando a producir la típica risa llorosa. Es autor de frases de tremenda ironía cómica, mostrando una notable agudeza en la descripción de ciertas situaciones.
 No puedo recordar cuando lo conocí, y tengo que pensar para decir que, en realidad, no es mi primo, sino el marido de mi prima Taty. Para mí, Juanfran ha estado en casa desde siempre, sin destacar, porque nunca ha hecho mucho ruido, con la boca, pero con el trompo... Era tan pequeña que no soy consciente de haberle preguntado, como así afirman los demás, que cuándo iba a terminar la mili. Siempre me trató con un inmenso cariño, no lo vi enfadado nunca, a pesar de tener a todas horas a dos niñas pequeñas corriendo por su piso de recién casados. Para nosotras era casa también, sólo que en el sexto en vez de en nuestro piso de la primera planta del mismo bloque. Y además tenían un perrito... 
 Aún repito en mi cabeza las conversaciones con Él sobre mi forma de ser, cómo interpretaba mis manías, mi costumbre de morderme las uñas o cuánto le extrañaba lo que tardaba en el baño. Por ésto y porque me puso el brazo de la ducha, me acuerdo mucho de él en el baño de mi casa. 
 Me quedaba embobada viendo los bocadillos flauta que se hacía de atún y tomate natural, ¡y no se le caía nada por los lados! Cómo me gustaba ir con ellos en el R5 azul por Sierra Espuña. La de veces que he hecho de hija sin serlo. Alquilaban una casita para veranear en Cabo de Gata y allí estaba yo, a desayunar las galletas que quisiera mientras veía a Juanfran "cocinando" plomo para sus cañas de pescar. Y si estaba en la casa que alquilaba mi Madre, siempre tenía que ir a su casa a algo. Una vez, corrí la cortina de tiras de la puerta y me frenó que tenían visita. Sin saber cómo escapar, yo, que no venía a nada, se me ocurrió decir que Taty tenía los mejores melocotones de Almería, que sólo venía a eso. Cogí uno del cajón de la nevera y me fui volando. En Navidad me iba al terreno que tenían, "Las Viñas", y estaba tan contenta allí, aunque nunca entendí por qué había que marear al grupo electrógeno ahora aquí, ahora allí. Yo lo hacía sin preguntar, ellos lo habían decidido y ya está. Se estaba bien con Taty y con Él, ¡lo que nos hemos reído los tres!, me daban paz, y muchas ideas, porque les gustaba el bricolaje, tratar la madera, la pintura... Cómo me gusta la percha del pasillo que Taty me pintó.

 Ellos fueron la segunda visita en mi casa. Y, cuando los vi aquí, tuve la misma sensación que cuando yo estaba en la suya. Y surgieron las ideas de nuevo, pero esta vez para ayudarme en mi gran pasión: los hilos.

 Los mejores instrumentos que tengo en mi taller me los ha hecho Juanfran. Para mí, son los más valiosos e insustituibles de todos los que tengo. ¿Queréis verlos?




 Tablillas con elásticos para sujetar los bolillos durante la labor de encaje de bolillos. No he encontrado otras como las diez que Él me hizo.











 Juanfran consiguió que se pudiera volver a usar un viejo mundillo de sobremesa que utilizaba la Tía de mi moreno cuando era joven. Redecorado por mi Madre, ahora ya frena el rodillo con una palometa lateral de madera que le añadió mi primo.


Mundillo para hacer encaje de bolillos, 
comprado en los años 50.

  Detalle del lateral del mundillo, con la palometa de madera que Juanfran diseñó.

Agujas de ganchillo que Juanfran limó para transformarlas en ganchos de urdir flecos.



Juanfran me envió una postal desde unas maniobras en Toledo, siendo yo una niña.






Tarima para albergar bobinas de hilos de distinto grosor, según mi diseño en la servilleta de un bar. 
Decorado con pintura a la tiza por Ángeles Santigosa, al igual que el siguiente trabajo.

Impresionante Bastidor para bordado, 
de 1,96 cm x 1,16 cm,
¡y sin estrenar!

Gracias, Taty, por traernos a Juanfran.

¡¡ MUCHAS FELICIDADES, JANFRI !!



domingo, 20 de mayo de 2018

El embrujo de Barjac Ombrée.

 Llevaba décadas haciendo bolillos, pero asentada en los mismos conocimientos, sin forzarme a subir un escalón de dificultad. La comodidad, las prisas de la vida y la lógica del trabajo me obligaban a permanecer en el mismo tipo de encaje... Hasta que la vida se tuerce, cuando torcer no significa ir a peor, significa que ha llegado el cambio que necesitabas.

 Tras muchos años discutiendo los patrones en soledad, decidí asistir a unas clases de bolillos diferentes. María Jesús Ruíz me abrió una ventana que no había visto en la pared. Me presentó a las grandes. Nombres que, al principio, me resultaban impronunciables, y que ahora me salen sin pensar. Ella me mostró la grandeza del encaje. Me educó en un protocolo artesanal ineludible para ser la encajera que yo ocultaba involuntariamente. Pero el mérito que Ella tiene marcado en mi formación es el de haber inclinado mi interés hacia un encaje que ni yo misma sabía que quería encontrar. 

 Tras varios tipos de encaje de cinta, pasamos a practicar el tul, en las raíces del encaje inglés. Los diseños de iniciación al Encaje de Bucks me atraparon en los giros de su red básica y en sus formas redondeadas. Después llegó el Encaje de Tonder, más geométrico, pero de interesante técnica. En los ejercicios de Encaje de Chantilly mis ojos ya no podían brillar más. En ese momento era necesario nombrar a Ulrike Voelcker, cuyo trabajo me tiene totalmente abstraída. Su particular visión del tul me invadió sin resistirme. Y fue entonces cuando se derramó sobre mí su pócima más increíble: el encaje de Barjac Ombrée.

 En su libro más admirado, Ulrike narra cómo encontró en un mercadillo un arrugado y olvidado trozo de encaje, de corte alargado y tono oscuro, realizado bajo unas directrices que correspondían a todas y a ninguna de las técnicas de bolillos hasta ahora descritas. Se podría decir que ella sintió que tenía en sus manos el Santo Grial del mundo del encaje. Después de relatar su hallazgo, el texto avanza en el detallado estudio del retal, distinguiendo secciones según el dibujo que se representa, con una minuciosa disertación de cada una de ellas, tratando de encontrar una lógica explicación que sirva de base a su método. El libro concluye con una colección de muestras diseñadas por la propia Ulrike Voelcker, añadiendo las oportunas indicaciones y el patrón para poder tejerlas. 


Tejiendo encaje de Barjac Ombrée con bolillos ingleses de madera de lila y de hueso, torneados por Chris Parsons.

 Aunque la autora expone un glosario de posibles hilos a utilizar, tanto de hilo base como de reseguido, en esta muestra se han empleado hilos que no están incluídos en ese listado. Se trata de la seda negra L12 de O percheiro dos croques y la seda negra del n. 30 de Seta Reale.

  Para una correcta realización del patrón, dibujé en mi cuaderno de encajes el punto de fondo, definido como "Der Grund" por Ulrike Voelcker, pretendiendo alcanzar una familiaridad con tan complicado diseño. Incluso repasé el diagrama de colores para no olvidar ninguno de los constantes cambios de puntos que se producen en el desarrollo del encaje. En esta técnica, los errores son insalvables, precisan volver atrás irremediablemente, bajo la sombra de la posible rotura del fino hilo con el que se está trabajando. Además, es fundamental mantener los bolillos en ordenada secuencia. La fórmula más utilizada para lograrlo es introducir sus anillas de abalorios, conocidas como "spangles" entre las encajeras inglesas, en gigantes imperdibles. El imperdible que aparece en la foto me supera en años. Mi abuelo lo hizo para que mi Madre pudiera tricotar los distintos dibujos en la ropa de la canastilla para mi hermana.

Aparente desorden durante el trabajo.





 Los dibujos de dentro de los motivos alternan zonas "ombrée" con figuras propias del Encaje milanés.
Cada vez que vuelvo a mirar el resultado, no puedo evitar sonreir.



domingo, 1 de abril de 2018

Una ciudad llamada Rosaline.

 Hacer encaje de bolillos bajo la técnica de Rosaline perlada me recuerda a Miranda de Ebro, donde lo aprendí escuchando la suave voz de Ana Isabel Madrigal.
 Ana es una Maestra sin apellido, ya que es capaz de realizar técnicas muy dispares usando hilos de diferente composición. Hoy se dedica a los bolillos y mañana está bordando en oro, como una ilusionista del arte textil.

 Puede ser que anteriormente hubiera visto alguna foto de esta diminuta técnica, sin identificarla correctamente, pero despertó mi interés cuando Ana mostró una flor trabajada por una alumna suya, una labor de absoluta exactitud y reducidas dimensiones. En ese momento lo quise saber todo, y lo único que tenía claro es que había encontrado a quien me lo iba a enseñar.

 Así es como llegué a disfrutar de un fin de semana en una ciudad que perfectamente podría haberse llamado Rosaline, como el encaje, ya que coinciden en coquetería y tamaño, siendo que ambas me impresionaron como un tesoro recién descubierto.

 Cambié el silencio pausado de mi Taller por una docena de voces nuevas, encajeras de primera línea gracias a la batuta de Ana, intentando ser una de ellas. Y volví a casa con tanto aire dentro que ya no me hacía falta respirar.
 De absorber cada palabra que estuve escuchando, obtuve las indicaciones necesarias para poder tejer cada uno de los motivos que componen este ligerísimo encaje, incluso alguna pieza más compleja.


Figura de encaje Rosaline denominada "curl".


Tipos de flores que se realizan en el encaje Rosaline.

Hojas que adornan el encaje Rosaline.

Motivo de encaje de Rosaline perlada, con la flor más frecuente en el centro y su característica perla.
Punzón separador de bolillos de Conchi Pérez.


Pieza en encaje Rosaline conocida como "Jane"
de Judith Cordell.

Inicial de encaje Rosaline
realizada en seda n. 100 de Seta Reale en rojo oscuro.


 Quiero desear unos buenos momentos a las organizadoras y participantes del "Encuentro Anual de Bolillos de Miranda de Ebro", que tendrá lugar el próximo domingo, 8 de Abril de 2018.



domingo, 4 de febrero de 2018

Palillos de bolillos de madera (3).

 Empezar una nueva labor de encaje de bolillos es más que una ilusión desde que se plantea, bien sea porque tenemos un patrón a realizar ya en casa, o porque se nos presenta un reto incluido en una revista, o buscando otros materiales en un encuentro de bolillos. Preparar todo lo que vamos a necesitar para nuestro trabajo forma parte de ese arte de hacer encaje de bolillos.

 Uno de los apartados a tener muy en cuenta es la elección de los palillos de bolillos. Ya hemos comentado aquí los distintos factores que condicionan la selección de unos palillos o de otros. Podemos afirmar que los palillos de bolillos deberían ser los últimos en la lista de los materiales de nuestro nuevo trabajo.

 A continuación os muestro algunos de los palillos que utilizo para hacer mis encajes.

Palillos de bolillos ingleses, en madera de bajo peso, para encajes hechos con hilos muy finos, como los distintos tipos de tul. Las encajeras inglesas introducen una anilla con abalorios en un agujero que posee en su parte inferior para evitar que el bolillo gire libremente durante su uso. 
Bolsa de rayas confeccionada por Merche GS.

 Palillos de bolillos belgas de Brujas para encaje de Binche, en madera de Boj, y miniaturas de palillos de bolillos en madera de Boj para mundillos de viaje.




  Palillos de bolillos en madera de Boj. A la izquierda, cortos y en punta, y a la derecha, largos y rectos, todos tratados con pintura a la tiza por Ángeles Santigosa.


sábado, 7 de octubre de 2017

EL Mito de Aracne.

 Diferentes bordadoras, hilanderas, tejedoras y encajeras son nombradas por Homero en sus poemas la Ilíada y la Odisea. Muchas diosas ocupaban su tiempo en este tipo de labores, habitualmente de acepción femenina, aunque no ha sido siempre así. En ocasiones, el propósito de su pasatiempo no consistía en la satisfacción de lograr un producto artesanal, sino que, a veces, era entendido como una expresión de paciencia, de dedicación, o incluso, tratando de retorcer la historia y llegar a un objetivo en concreto, manipulando al resto de actores de dicha historia.

 Uno de los personajes mitológicos más conocidos que realizara trabajos textiles fue Penélope. Hasta veinte años estuvo deshaciendo por la noche el avance del día en el sudario para Laertes, evitando así aceptar a ningún pretendiente, y esperando a que su amado Ulises regresara de la Guerra de Troya. Por eso, se le considera un símbolo de la fidelidad conyugal.





 Por el contrario, poco se sabe de la que consiguió ser reconocida como la mejor bordadora y tejedora de la ciudad de Hipepa: Aracne.
 Aracne era hija de Idmón de Colofón, conocido por teñir de púrpura lanas llegadas de Tiro.






El exceso de alabanzas por sus labores llevó a Aracne a creer que poseía una destreza para tejer y bordar incluso superior a la de la propia Atenea, diosa de la guerra, de las artes y de la habilidad, de la sabiduría y de la artesanía, entre otros saberes.

 Atenea, según la mitología griega, adorada como Minerva en la mitología romana, recibió el comentario como una auténtica ofensa a su deidad, se disfrazó de anciana e intentó que la tejedora reconociera su inferioridad. Pero lejos de ser así, Aracne propuso una demostración de las artes de cada una, incluso tras saber de la verdadera identidad de su oponente.

 El tapiz que tejió Atenea representaba cómo ella misma había vencido a Poseidón, hecho que le valió para ser la patrona de la ciudad de Atenas. Aracne, por su parte, mostró en su bordado una veintena de infidelidades de los dioses, entre ellas, las de Zeus, padre de Atenea. La perfección de este trabajo fue reconocida hasta por la misma Atenea, pero lo expresado en él levantó su furia, destruyendo tapiz y telar. Fue cuando Aracne se dio cuenta del fallo que había cometido e intentó ahorcarse. 

 Según Ovidio, la fábula concluye cuando Atenea salva a Aracne de su muerte, pero la condena a ser una araña, obligada a tejer el resto de su existencia, como medio para conservar esa existencia... al igual que las arañas utilizan la tela que tejen para obtener el alimento.


Bordado alegórico, trabajado por Cristina
Ideas de realización: Naty Ramírez.

 Siempre había pensado que yo era Penélope, dulce y paciente, con el hilo deslizándose suave entre mis dedos, perfectamente peinada y suspirando, mientras espero a que mi Ulises vuelva de su guerra. Sin embargo, hoy estoy convencida de que soy Aracne, que busco desesperada un hilo, ansío moldearlo y girarlo, entrelazarlo y cruzarlo... porque necesito coser, tejer, tricotar, bordar o flecar para mantenerme viva...



jueves, 14 de septiembre de 2017

Ropa infantil de verano (4).

  Cuando nuestros niños ya están morenitos por el sol, lucen mejor la ropa de verano de colores claros y fuertes, y, sobre todo, destaca su piel si visten prendas de color blanco. 

 El ambiente de mar que hay en estos meses también llega a la ropa que usamos, de texturas más ligeras y con adornos marineros. Y no sólo predomina el azul. Los conjuntos marineros en rojo combinado con blanco son bastante llamativos para pasear por las tardes. 

Detalles marineros en rojo.

 En esta época se utilizan tejidos ligeros, con el algodón como principal componente, siendo las viscosas y batistas las más apreciadas. Esta última es la que se ha empleado en la confección de este conjunto marinero para niño y niña. 


 La cinturilla del pantalón se ha cosido con hilo rojo, al igual que el borde del bolsillo del vestido. La amplitud del vestido se consigue, además de con la forma inclinada del patrón, con aberturas laterales que coinciden con la costura, y que se han marcado con el biés rojo que delimita el bajo. Las tirantas se hacen continuando con el biés que bordea la sisa. En la espalda se abre una solapa con dos botones rojos.

¿Inspiraremos en La Pantigana?


domingo, 3 de septiembre de 2017

Un kimono para Mamá.

 Se ven desde hace unos veranos, pero este año los kimonos destacan más por las telas con las que se han confeccionado. ¿Y quién no tiene un kimono? Pues pensándolo bien... mi Madre no luce ninguno. Así que decidí hacerle uno por su cumpleaños.
 No es el primer kimono que hacemos en este Taller. Son muchas las ocasiones en las que hemos sacado del armario un kimono de otro estilo.

 En general, un kimono tiene mejor movimiento si está hecho con una tela ligera, y con el calor que nos ha tocado este año era casi obligatorio buscar una tela que además fuera fresca. Por eso elegí una viscosa estampada en azul, con un dibujo sin dirección para que el patrón sea más sencillo, sin costura en los hombros.

 En este diseño, el corte es crucial. Recordad que los tejidos de punto no se deshilachan, por lo que no tuve que marcar ninguna línea. Sólo hay que cortar el diseño con las tijeras, dejando 1 cm de márgen para el dobladillo.

 La pieza de tela medía 1,60 m de largo y 1,50 m de ancho. La parte lisa de la tela estaba siguiendo el borde de la pieza, y las flores pequeñas quedaban en el centro. Utiliza una camiseta de tu talla para dibujar las mangas. 

 En el siguiente dibujo se pueden ver los pasos a seguir en la confección del kimono. Seguro que a alguna ya se le ha ocurrido este sencillo método.


 Coloca la tela en tu superficie de trabajo con el derecho de la misma hacia arriba. Dóblala por la mitad dejando el derecho en el interior. Dóblala de nuevo colocando las esquinas inferiores sobre las superiores. Coloca la camiseta doblada por la mitad a lo largo sobre la tela para dibujar el hueco de las mangas, y corta las cuatro telas iguales. 
 Desdobla dos de las cuatro telas. Sobre uno de los lados, dibuja y corta la abertura delantera hasta casi la mitad del largo de la tela. Desdobla la tela y dóblala hacia el otro lado, dejando revés con revés. Cose los laterales, los huecos de las mangas, y también todo el contorno. 
 Para un acabado más profesional, después de cortar el patrón, sitúa la tela derecho con derecho, y remalla y cose las costuras por el revés en vez de hacerlo por el derecho.
 Para los huecos de las mangas y el contorno hemos utilizado el pie de máquina de dobladillo rulote.

 Y el resultado es...



¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MAMÁ!!

Espero que guste en RUMS.

jueves, 20 de julio de 2017

Mi Vainica se llama Elena.

 No recuerdo quién me llevó hasta aquel grupo de Facebook. Si pudiera recordar, no sabe lo agradecida que le estoy. En Artesanas del bolillo convivimos en igual tono principiantes, maestros y proveedores de materiales. Enseñamos nuestros mundillos, opinamos de los trabajos de los demás, resolvemos los problemas que nuestra pasión nos quiera presentar, quedamos en los encuentros y adquirimos materiales. Un día, como una pregunta más, Ana Isabel Madrigal, maestra de bolillos, comentó que si alguien sabía hacer Vainicas...

 El resultado fue la creación de un nuevo grupo de Facebook llamado Caprichos de Vainicas, capitaneado por Elena, o, lo que es lo mismo, Caprichos de Bolillos. Actualmente, este grupo se compone de más de 4.600 miembros.
 Caprichos de Bolillos se presenta como un blog en el que se pueden admirar y adquirir labores de bolillos con un alto grado de perfección. Ligas para novias, cojines de alianza, pañuelos de comunión y una extensa variedad de tocados para celebraciones son algunos de los testigos de la destreza y el tiempo que Elena administra en su taller. En las fotografías que expone se puede comprobar la capacidad que ostenta, ya que no le frena la dificultad del patrón, llegando a realizar motivos tan complicados como las hojas de guipur en una reproducción milimétrica.
 Su dominio en este arte se puede comprobar también en su canal de Youtube, del mismo nombre, corroborado por sus más de 10.600 suscriptores, y superando los dos millones de reproducciones de sus 274 videos.



 Esta ilusión por hacer vainicas era una idea que yo cavilaba hace tiempo, y mi primera reacción fue que me convertiría en la espectadora del grupo, debido a que ocupaba mi tiempo en otros proyectos. Pero tras el segundo video, la bondad de la voz de Elena consiguió convencerme para participar y hacer los ejercicios, con una satisfacción tal que sólo el resto de alumnos con los que comparto curso pueden comprender.



 Conforme avanzan los videos va aumentando la dificultad del ejercicio, sin que con ello disminuya la ansiedad por la siguiente vainica. Con ellas, cada alumno está elaborando su muestrario en distintos colores, y a cual más espectacular y con mayor gusto, dignos de formar parte del album de recuerdos que nuestra maestra está recopilando con una lógica satisfacción. Algunas de las fotos de los alumnos, como en singular y espontáneo concurso, podrían ser las portadas de conocidas revistas de la materia. Los más cuidadosos acompañan su vainica de adornos florales o de complementos de costura, comenzando conversaciones sobre los mismos, como fue el caso de un juego de dedal, guardajugas, tijeras y punzones, que para nadie pasó desapercibido. Algo similar ocurrió con diferentes tijeras.
 La búsqueda de descatalogadas revistas de vainicas o el abecedario para bordar nuestro nombre ocuparon bastante nuestro tiempo en común. Muy comentados fueron los bordados de siluetas de tijeras, y muchas compañeras están haciendo este curso gracias a que Sonia Plaza les proporcionó los materiales.

 Es inevitable que tengamos numerosas historias, ya que se trata de un considerable número de alumnos, entre los que se encuentran algunos artesanos y maestros del encaje de bolillos, como Ana Isabel Madrigal Francisco Cordero Carrión


Detalle del muestrario de vainicas dirigido por Elena.

 Elena, con su interminable paciencia, responde a cada pregunta, a cada comentario, bien en el grupo, por mail o WhatsApp, llegando a colapsar su tiempo. Es cuando descubrimos con deleite que es persona, que se debe a su familia, a sus dos pequeñas alumnas, lógicas beneficiarias de la habilidad de su Madre. Como consecuencia de este colapso, surge un sentimiento de compañerismo en el que las dudas más básicas o ya comentadas empezaron a ser respondidas por las que ya habían superado ese problema, con el alivio y aceptación por parte de nuestra profesora. Lo cierto es que muchas de las cuestiones son comunes y es más práctico el comentarlas en abierto al resto del grupo.

 Y todo gracias a ella, a Elena, para quien cada vainica tiene un nombre basado en su forma de ejecutar, o en el dibujo que resulta, o en como su Madre la nombraba. Para mí, mi Vainica se llama Elena, haga la vainica que haga. Porque mientras la bordo, estoy oyendo esa voz tan dulce, tan paciente, que repite incansable las directrices a seguir, con entrega, con disposición, con autoridad de maestra a sus alumnos. Y la escucho con admiración, con la atención del que quiere aprender, guardando cada palabra en la memoria con recelo. Tenemos mucho en común y, sin embargo, una opuesta disciplina: mi dedal de plata es mi bandera... ¡y ella no usa dedal! Hasta ese imperdonable detalle pierde interés cuando se habla de ella, de "la más caprichosa".


Muestrario de vainicas sin terminar del curso on-line que imparte Elena.

 En cada nueva vainica, Elena añade detalles de su arte heredado, sin esperar nada a cambio. Pero no va a ser así. Su legión de bordadores no saben ya cómo darle las gracias. Y yo, que soy una de ellos, no me conformo con una palabra. Así que, aquí tienes mi forma de agradecerte lo que me estás haciendo disfrutar con los hilos en el taller, en éste al que llamo mi Taller de Hilos.


GRACIAS, ELENA.


sábado, 15 de julio de 2017

Una estola de seda con flecos para Carmencita.

  Después de una década con tantos hermanos, reducir la vida a sólo una hermana se hizo extraño. Pero la generosidad y vitalidad de Tía Carmen consiguió cambiarlo todo. Me brillan los ojos al recordar esos veranos bajo el sol gaditano. Otra vez era la menor de muchos hermanos, que en esta ocasión iban a la playa en un Renault 12 ranchera de color burdeos, con tantos asientos imaginarios que el trayecto se hacía muy corto. Recuerdo perder el aliento ante la imponente figura de mi Tío, que aunaba su uniforme militar con expresiones de cariño. Tenía un admirado hermano mayor, bastante protector, y un divertido compañero de juegos que nunca ha parado de hacerme reir con sus ocurrencias. Porque esa arena y yo nos conocíamos desde hacía bastante tiempo, aún antes de tener conocimiento. Fue en un verano y con Abuela Nati pletórica por estar con tres de sus hijas a la vez. Al crecer en la vida, cambia el lado del prisma con el que ves el paisaje, llegando hoy a buscar, como en casi todas las opciones que se me plantean, un imposible: la arena sin sol. Tengo que decir que algunos imposibles los he conseguido...

 Esta nueva familia presentaba grandes diferencias con la anterior, y la más drástica era que ahora no podía elegir entre hermanas. Sólo estaba ella: la mirada que quería tener hermanas pequeñas. Recuerdo cerrar la puerta de su coqueto dormitorio para contarnos ningún secreto, huyendo de varoniles voces. Sus muñecas, sus libros de Enid Blyton y su bureau oscuro daban calma y misterio a ese cuarto de gran espejo con fotos enganchadas, donde nunca tuve intención de tocar nada para no manchar tan auténtico carácter.
 Carmencita para mí, Mari Carmen para los demás, siempre ha tenido una actividad tranquila pero intensa, combinada con su persistente cariño, y llena de una a veces incomprendida buena intención. Asombrosa cocinera y ordenada subalterna de su Madre, sonreía camino de la playa, presumiendo de primas pequeñas ante los vecinos. Imposible olvidar que, cuando estaba a punto de flotar en mi sueño sobre la arena, su voz sonaba firme anunciando el tan temido paso del tiempo, que obligaba a girar el cuerpo otro cuarto de hora en posicion inversa. A pesar de mis quejas, conseguía devolverme con un excepcional color de piel, impensable en mí.
 Muchas imágenes, algunas para siempre sobre el papel, llenan esos veranos con sabor a mortadela con aceitunas y competiciones comiendo arroz a la cubana, además de una inolvidable, única y sabrosísima ensaladilla rusa de Tía Carmen, de imprescindible cata bautizadora para todos los nuevos miembros de esa Familia de Verano.
 Y con el paso de los años, descubrí sorprendida que su ilusión por ser nuestra "hermana mayor" era muy superior a la diferencia de edad que nos separaba. Consiguió engañarme con su mayor secreto.

 Y es que Carmencita es la dulce mirada que te envuelve y protege. Una mano que te aprieta el brazo y te pregunta si estás bien, entonces ella también. El roce suave de un gato que ronronea. Carmencita es la familia, todos juntos, con sus padres en el centro. Multiplica las horas del día para impresionarnos; llega donde los demás pierden el aliento y abandonan. Es la constancia, el esfuerzo, hasta que consigue su objetivo. Todo en su sitio y conjuntado con estilo.
 Pero para mí, Carmencita es quien trajo el olor a jazmín a mi ropa de ajuar, quien me dio consejos en mi primer vuelo sola, y donde encontré el ejemplo de una vida exitosa y ordenada lejos de los de siempre.





 Para Carmencita, una estola en seda estampada de Emanuel Ungaro, con flores azules y moradas sobre fondo turquesa. Queda terminada con fleco de viscosa en malva, con el que se ha realizado un enrejado de dibujo habitual en los mantones de manila.

Estola de Carmencita adornando el juego de jarra y palangana de La Cartuja de Sevilla que Abuela Nati le regaló a mi Madre tras pasar juntas un verano en Cádiz.

 Esta seda tiene un tacto distinto a las que he trabajado anteriormente, y su brillo es cautivador. El dibujo floral violeta y azul pavo es protagonista sobre la sombra de hojas en dos tonos del fondo. En su revés se puede leer la marca de esta conocida firma de moda francesa, en distintas direcciones.









Feliz Día del Carmen.
 Un beso de tu rubia.



 Y enlazamos a RUMS para que lo vean las demás.